presión euribor

Aquí tenéis la rentabilidad de todas las bolsas del mundo en moneda local gracias a Bespoke investments. Aunque las bolsas mas importantes del mundo llevan caídas significativas, especialmente si las medimos en Euros, 30 de los 86 países han subido, mientras 56 bolsas ofrecen rendimientos negativos desde principios del 2008.
Saldo vivo: 995,671,068
Saldo represtados: 223,410,972
Saldo liquidar ventas: 11,005,368
Constituciones: 99,080,595
Cancelaciones: 167,974,035
Canc. sin devolución: 0
A diario se habla de la motivación en el ámbito profesional, de cómo las empresas tienen que motivar a sus trabajadores, de cuáles son las herramientas de gestión de recursos humanos que más inciden en los índices de motivación de los empleados, etcétera.
Pero la pregunta importante y previa a hacer es la siguiente: ¿es realmente responsabilidad de las empresas motivar a aquellos empleados que no lo están? Es decir, ¿ha de ser un reto para las empresas implantar herramientas específicas que motiven a aquellos profesionales que están descontentos con el entorno, con los compañeros, el jefe, los colaboradores, los proveedores y demás?
Obviamente, primero deberíamos valorar si se trata de desmotivación producida por el propio entorno profesional (reestructuraciones, falta de comunicación, inestabilidad laboral, jefe autoritario...), si está generaliza a toda la plantilla o si se trata de casos aislados (un determinado departamento, área, nivel de reporte...) o, bien, si la desmotivación es, en realidad, una actitud negativa propia de la personalidad del trabajador.
En el primer caso todavía tenemos algo que hacer: deberíamos analizar las causas reales de la desmotivación, aislarlas y plantear soluciones concretas para solventarlas, adaptándolas a cada situación. Aquí es donde los profesionales de recursos humanos podemos ayudar a convertir la desmotivación en una oportunidad de cambio positivo para un colectivo determinado y para toda la empresa en general.
El segundo caso tiene más difícil solución, puesto que por muchas herramientas que la empresa implante, por muchas sesiones de coaching que se pueden tener con el profesional insatisfecho, la reacción siempre será la misma: la negatividad intrínseca a toda acción y una actitud de crítica y conformismo.
Un ejemplo muy claro, y actual, de este tipo de situaciones lo podemos encontrar en el mundo del fútbol. Tenemos futbolistas de élite que, a pesar de pertenecer a los mejores equipos en el mundo, tener sueldos millonarios, contratos blindados, ser imagen publicitaria de marcas de prestigio y, lo más increíble, de tener un verdadero don para destacar en esta disciplina, tienen un rendimiento muy inferior al de sus compañeros, cuando podrían ser unas estrellas.
En este tipo de situaciones, en realidad, el objetivo de toda empresa no debería ser motivar a los desmotivados. El reto debería ser el de no desmotivar a aquellos profesionales que cada día se enfrentan a su jornada profesional, a su trabajo, a su actividad, sin pensar que es un castigo divino. A los profesionales que gustan de asumir nuevos retos cada día y que buscan positivamente la mejor forma de hacerlo, a pesar de no tener su foto en vallas publicitarias.
Es por estos profesionales por los que la empresa ha de preocuparse, por quienes tiene que implantar políticas de recursos humanos que aseguren un entorno donde desarrollarse profesionalmente, donde ver oportunidades de mejora, sin inequidades internas, comunicadas y retribuidas correctamente, en las cuales se ve recompensado el esfuerzo, donde fluya energía positiva en el entorno de trabajo.
Motivar a un profesional desmotivado es una utopía, no desmotivar a una persona motivada es el real gran reto de toda organización.
Y sólo nos queda inventariar algunos de los aspectos a tener en cuenta para no desmotivar a nuestros profesionales:

¿Los tipos suben, deben subir o hay que subirlos? De lo contrario se está subvencionando al aparato bancario europeo utilizando como escudo argumental la actual crisis crediticia. ¿Es eso aplazar el problema que dura ya meses? En un contexto en el que incluso se llegó a hablar de bajadas de tipos de interés para contrarrestar la crisis -a imagen y semejanza de los sucedido en EEUU con Ben Bernanke como ejecutor- los bancos 'primarios' -distribuidores de liquidez- se han beneficiado en los últimos meses de una prima de riesgo por la cual podían conseguir dinero a poco más del 4% y prestarlo a otros al 5%.
Un jugoso arbitraje para los operadores primarios, o las 64 entidades que acceden directamente al interbancario. Las inyecciones de liquidez que viene realizando el BCE no son sino subastas con descuento del maná financiero (liquidez), que siguen engordando día tras día la masa monetaria en circulación (M1, M2, M3) y amenazando la estabilidad de precios (IPC). La crisis actual se ha cobrado una buena ración de negocios, de pequeños ahorros y de algunas fortunas. Pero también ha puesto el foco de atención en la actividad de banca de inversión, capaz de las más diversas creatividades y barbaridades con tal de conseguir una comisión millonaria. Desde crear una estructura financiera con una baraja de cartas, a dar créditos gigantescos al primero que pasaba por la puerta con un buen dossier de prensa y un proyecto de diez dígitos. Vease Colonial.
Es hora de la restricción. Por eso, no crucifiquen a aquel que dice que hay que subir los tipos de interés, como Axel Weber o Christian Noyer- y aplaudan al que pide lo contrario, como Nicolas Sarkozy, o al que les cuenta lo que quieren oír: que el euribor ha tocado techo, oiga, que dijo la ex ministra de Vivienda, Carmen Chacón. Considerando que unos tipos de interés en el 4% marcan el terreno neutral, la actual política monetaria es ecuánime e imparcial, cuando debería ser restrictiva. El Banco Central Europeo (BCE) mantiene el nivel del precio del dinero en el 4% con tipos interbancarios que están a punto de quebrar del 5% (a 12 meses), un diferencial inédito en el pasado reciente de la Europa monetaria. Este spread debe reducirse a la mitad o desaparecer si lo que se esperan son bajadas de tipos. Pero lo que no puede ser es que, a estas alturas, siga existiendo el spread porque alguien se está beneficiando de ello, por ejemplo, los bancos en buena posición que acceden a la fuente primaria y exageran la tensión credicitia a la hora de prestar a otros.
Subir los tipos de interés puede suponer una buena acción y opción para contener la escalada de los precios. La inflación se sitúa en máximos desde la Unión Monetaria y algunas economías como Alemania o Francia comienzan a reactivaerse. Camino contrario al de España, que se ha beneficiado desde 1999 de su entrada en el euro con una dosis extra de crecimiento. La divisa única le ha ayudado a contener la inflación -sí, aunque no lo crean, podía haber sido peor- y, sobre todo, a recibir mayores flujos de inversión desde el exterior. Sin embargo, la convivencia con unos tipos de interés extremadamente bajos ha creado una burbuja que ha atrapado a miles, quizá cientos de miles, de ciudadanos. Pero también se ha llevado por delante los negocios de otros tantos pequeños empresarios por la caída del consumo.
La resaca de la complacencia [monetaria] está siendo dura. Cuando se nada en liquidez, como ocurría hasta 2007, el prisma con el que se ven las cosas viene a estar tintato de rosa. Los bancos eran altos, fuertes y dinámicos. Ahora que el viento sopla en contra, en vez de hacer limpieza de los elementos que lo han hecho mal y no funciona, el sistema los realimenta sin pararse a pensar en cuestiones como privatización de los beneficios (para unos pocos) y socialización de las pérdidas (para todos).
Como en todas las crisis, quien no llora, no come, por tanto, quien se queja más alto y más fuerte es el que recibe más porción. Que se lo pregunten al aparato financiero en España: 5.000 millones en avales a costa del erario público y por cortesía del Instituto de Crédito Oficial (ICO). El primer capítulo de la actual crisis financiera ha sido salvar a los bancos. Parece que ya ha pasado. Una vez estén estos en la orilla, ¿se aplicarán las medidas oportunas a sus gestores? Con el número uno, poner en cuarentena a todas las entidades que han jugado con fuego y puesto en riesgo al resto del sistema -de la economía y a miles de ahorradores- financiando a aquellos promotores generadores de millonarios. Con el dos, pedir responsabilidades a sus gestores.
Walter Scherk - Strategic Investment Advisors
Es bien sabido por los bolsistas que hay cuatro grandes razones por las cuales la bolsa puede subir, a saber:
Que la bolsa esté barata, con lo cual tiene que subir para llegar a un nivel más razonable.
Que los beneficios evolucionen claramente al alza, justificando así precios superiores.
Que los bancos centrales bajen tipos y/ o intervengan en el sistema facilitando la financiación.
Que se reduzca el riesgo percibido en el mercado.
De estas causas, las dos primeras son, por así decirlo, fundamentales, mientras que, por el contrario, las otras dos son por razones de mercado.Una subida debida a las dos primeras se considera más sólida: los activos baratos pasan a estar mejor valorados, o/ y los beneficios crecen, alimentando la subida. Las dos últimas dan lugares a subidas débiles, amparadas en la intervención en el sistema financiero por parte del sector público o en la menor percepción de riesgo de los inversores, que no deja de ser subjetiva.
Desgraciadamente, la subida reciente de la bolsa se ha debido a las dos últimas causas: por un lado, los bancos centrales de todo el mundo están apoyando al sistema, ya sea bajando tipos o/ y financiando a los bancos a unos tipos mucho más bajos que los del mercado, inyectando así financiación fácil en la economía; por otro lado, y quizás al calor de este plan de rescate de los bancos centrales, los inversores han recuperado en parte su confianza, como muestra el hecho de que el índice vix (véase el site de internet http:// www. cboe. com/ micro/ vix/ pricecharts. aspx), que mide de forma científica el miedo del mercado con el coste de comprar seguros contra las caídas de la bolsa en forma de opciones, está en mínimos anuales.
Pero un alza que se ampare en estos dos efectos no es sana, ni resuelve los dos grandes problemas del mercado: que no está barato, y que los beneficios no crecen. Será por eso que, a pesar de todos los esfuerzos de los bancos centrales y de la mayor confianza existente, los índices siguen en negativo para el año. Y no parece que el tono de la bolsa haya de cambiar de forma clara.
El per (ratio entre el precio y el beneficio) medio del índice de EE. UU. es de 21 veces, a pesar de que las cotizaciones han caído, debido a que los beneficios han caído aún más, y eso que nos referimos a beneficios en dólares, una moneda débil, con lo que los beneficios en euros habrán caído estrepitosamente. Entre ese per alto (sería bajo si fuese inferior a 10) y que los beneficios no están creciendo, la bolsa tiene poco soporte fundamental.
Todo ello nos hace reiterar la visión de que los valores idóneos ahora siguen siendo los defensivos: autopistas (Abertis, Criteria), Gas Natural, las eléctricas, quizás la Telefónica, Iberdrola renovables: en resumen, concesiones y monopolios protegidos del enfriamiento. ¿Se acaba ahí la lista de candidatos? No del todo, porque existe un segundo tipo de valores protegidos,que son las mal llamadas constructoras. Y decimos mal llamadas porque no su actividad no es únicamente constructora, sino una mezcla de varias cosas, incluyendo tenencia de autopistas y otras concesiones (en parte debido a que cuando las construyen a menudo se quedan con una parte de ellas), participaciones en eléctricas, servicios de limpieza, aguas o mantenimiento, etcétera.
Cierto es que también tienen construcción, pero sólo es una parte, y el grueso de la misma es obra pública, donde el Estado piensa gastarse un buen dinero en los próximos años para compensar la sequía del sector privado. En conjunto, se trata de una combinación de negocios bastante protegidos del enfriamiento que viene.
¿Qué valores destacan en este sector? El primero por atractivo quizás sea ACS, con per próximo a 10 veces sobre año 2009 y beneficios estables. Además de la construcción (31% del beneficio) y servicios varios (tipo basuras, aguas, mantenimiento eléctrico, 40% del beneficio) tiene participaciones relevantes en autopistas vía participación en Abertis (10%) y eléctricas, principalmente Unión Fenosa e Iberdrola (19%). El conjunto es un perfil de beneficios muy estable, y pagar un per 10 por ellos no es caro y resulta poco arriesgado.
En segundo lugar, también destaca favorablemente Acciona, un valor aparentemente un poco más caro (per 12 esperado para el 2009), pero ello se debe en parte a que tiene un fuerte peso de energía eólica (28% del cash-flow de explotación), un sector más caro en per por ser muy atractivo; a ello se une su parte de Endesa (30%) y las participaciones en infraestructuras (20%), más poca cosa en construcción e inmobiliaria, con lo que su riesgo es bastante bajo, de forma que si la cotización cayese un poco más también sería un valor interesante.
Quizás ya menos atractivo en estos momentos sea un valor bueno pero más expuesto al ciclo: FCC. Si bien el 36% de su cashflow de explotación proviene de servicios más bien estables, el resto viene de otros más cíclicos: cemento (31%), construcción (18%), inmobiliaria, etcétera, y por ello su per de 11 no parece todavía lo bastante barato en estos momentos. Algo similar podemos decir de Ferrovial, no sólo a tenor de su elevado per, de 21 veces, sino también porque su operación de aeropuertos británicos no está en su mejor momento, y es debatible que sea barata su filial Cintra.
El valor de moda es Sacyr, debido a la salida a bolsa de su filial de concesiones Itinere; al ser un poco más joven no ha podido entrar a fondo en la actividad de servicios y por ello está bastante expuesto a la construcción e inmobiliaria, que significa el grueso de su negocio (las concesiones son un tercio), de ahí que no sea extraño que tenga el per más bajo del grupo, de 9 veces, pero quizás no aún lo bastante bajo como para compensar su mayor exposición a sectores cíclicos. Ya más pequeña, OHL tiene un per superior, de unas 13 veces, que se justifica en parte porque a su filial de concesiones le corresponde más de la mitad del resultado; sería una opción atractiva si bajase un 15-20%.
Socio director de Strategic Investment Advisors. Ingeniero industrial (Universitat Politècnica de Catalunya), MBA (Universidad de Harvard)
El 21% de los nuevos emprendedores piden préstamos a familiares y amigos para montar su negocio. ¿Qué debemos hacer para evitar conflictos?
Papá, ¿me prestas dinero?
Recursos para crear la empresa
Los recursos propios son los más utilizados por los jóvenes empresarios a la hora de crear una empresa, ya que más del 40% los utiliza. El 22,26% crea la empresa gracias a recursos ajenos, siguiendo con el apoyo de las entidades financieras, ayudas familiares y subvenciones.
Descárgate este documento:
Modelo de contrato de préstamo
Ya lo dice el dicho, la familia nunca falla. Uno de cada cinco nuevos empresarios acuden a ella para financiar su negocio. Unas veces como única fuente de conseguir el dinero, otras para completar los recursos propios. Pero, cuidado, porque una mala gestión puede traer consigo graves conflictos familiares.
Nuestra historia comienza como la de todos los jóvenes empresarios: una idea y muchas ganas de trabajar”, dice Jorge Miguel Peña”, de la empresa Mundo Laboral. Bueno, ¿y luego, qué? “Tuve bastantes problemas a la hora de conseguir financiación. No pude acceder a ningún microcrédito. Además te encuentras con situaciones que te fastidian mucho, como la exigencia de unos avales que superan el 100% del importe a avalar”, añade Eva Abellá Gutiérrez, gerente de Kapuchel.
Tanto Jorge como Eva forman parte de un nutrido grupo de jóvenes emprendedores que en sus inicios usaron a la familia como fuente de financiación.
Según el último informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) correspondiente a 2007, la inversión informal sigue jugando un papel fundamental en nuestro país. Dentro de ese concepto se incluye la inversión procedente de la familia directa, a la que recurre el 10,8% de los nuevos emprendedores; otras relaciones familiares menos directas, el 0,8 %; compañeros de trabajo, el 6,1%, y amigos y vecinos (3.5%). En total, el 21,2%.
El mismo documento estima cercano al 3% el porcentaje de la población adulta que actúa como inversor informal. En cuanto a su perfil, se corresponde con el de “varón, en torno a los 40 años, con estudios universitarios, renta familiar media-alta, que trabaja por cuenta ajena e invierte preferentemente en negocios orientados al consumo y al que le une una relación familiar directa con el beneficiario de la inversión”.
Cuando la brecha se abre
Dice Antonio Aragón, profesor titular de Organización de Empresas en la Universidad de Murcia, que la “finalidad de estas inversiones es cubrir la brecha financiera que queda descubierta por otras vías”. Sin embargo, la paradoja surge cuando, tratando de cerrar una brecha, abrimos otra aún más profunda.
Porque no es lo mismo tener un problema con el banco que con tus padres o tus hermanos. Muchas familias han quedado definitivamente rotas a causa de préstamos impagados, malas gestiones o repartos considerados injustos.
Salvo que la intención sea hacer una aportación a fondo perdido, existen estrategias para evitar futuras desavenencias familiares y asegurar el retorno del dinero prestado. La primera norma para conseguirlo es olvidar expresiones como inversión informal o capital sin riesgo.
Independientemente de la vía por la que venga, no se puede restar trascendencia al capital que nos ayuda a dar los primeros pasos con la empresa.
Elevarlo a escritura pública. Jesús Villar, consultor de la Fundación Yncide, perteneciente al Consejo Superior de Cámaras, sostiene que “la mejor fórmula para acabar con cualquier malentendido, tanto por parte de las autoridades económicas como con los familiares restantes, es que, a partir de una suma de 6.000 euros, se eleve el préstamo a una escritura pública en la que se haga constar que el prestamista hace renuncia expresa del cobro de intereses”. Este punto deberá formalizarse ante notario dado que es la única fórmula que admite Hacienda.
“La Administración entiende como algo habitual que un familiar, si tiene capacidad para hacerlo, preste dinero a otro y no quiera cobrar intereses. Si la renuncia al cobro de los mismos se halla explícita, nunca surgirán problemas relativos a provechos velados, como puede ser el pago de intereses no declarados, herencias encubiertas o donaciones”.
Patricia López, profesora titular de Derecho Civil en la Uned, subraya como principal ventaja del documento público que “en su redacción interviene un funcionario (generalmente un notario), lo que asegura un control de la legalidad, así como de la capacidad del otorgante, su libertad e información real sobre las consecuencias de sus actos”.
Documento privado. Puede ocurrir que ni los implicados quieran, ni que la cantidad solicitada haga aconsejable documentar públicamente el préstamo. En este caso, lo conveniente es que ambas partes suscriban, al menos, un documento privado. Tanto éste como la escritura ante notario son legalmente válidos y, en ambos casos, además se pueden establecer garantías de retorno y fijar plazos y modalidades de devolución .
La diferencia fundamental es, según puntualiza Patricia López, “que en el documento privado, en el supuesto de que el prestatario se niegue a devolver el dinero, en parte o todo, habrá que incurrir en un proceso judicial que demuestre la autenticidad de las firmas de quienes suscriben el contrato privado, así como la veracidad de los términos contenidos en el mismo, lo cual puede ser corroborado por la presencia de testigos en el acto”.
Firmas legitimadas. Otra de las prevenciones apuntada por Concepción Varela, de la Confederación de Empresarios de La Coruña, es que, cuando se opte por un contrato privado, “las firmas de quienes lo suscriben estén legitimadas” dotando al documento de mayor oficialidad.
Obligaciones formales. Varela recuerda que “las obligaciones formales del contrato de préstamo serán las exigidas por la normativa civil aplicable, prevista en los artículos 1.740 a 1.757 del Código Civil que regulan el contrato de préstamo, así como cualquier otra normativa que pueda resultar aplicable en función de las características del propio contrato”.
Una situación extrema
Un hecho en el que pocos reparan a la hora de realizar este tipo de préstamos es: ¿qué sucedería si el receptor falleciera inesperadamente? Para Jesús Villar, “en este caso los herederos asumen la deuda y si careciesen de dinero para afrontarla, entonces se extinguiría con el fallecimiento. Es así de sencillo”. Javier Quintana, director de Estudios del Instituto de Empresa Familiar, ratifica esta visión alegando que se procedería “a la intervención de un albacea y se haría la liquidación del patrimonio empresarial”.
Ana Delgado




src="http://baltza.nireblog.com/blogs/baltza/files/tb_.jpg" alt="tb_.jpg" align="left" />


Está claro, una parte del mundo financia claramente a otra parte. En realidad, los países en desarrollo financian a la primera potencia mundial. El mundo al revés…… algo está cambiando.

Los transportistas podrán repercutir a sus clientes las alzas del gasóleo
Bruno Pérez / MADRID
El sector del transporte por carretera arrancó ayer del Gobierno un largamente buscado compromiso para que se regule por ley la obligatoriedad de actualizar las tarifas que cobran por sus servicios cuando se produzca un alza en el precio del combustible.
El Ministerio de Fomento se comprometió ayer con el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) -plataforma que agrupa a las principales organizaciones empresariales del sector- a autorizar por ley la actualización automática de las tarifas que cobran a sus clientes cuando se produzca un alza en el precio de los combustibles.
En el escenario actual, los transportistas no tienen esta posibilidad, salvo que el contrato firmado con sus usuarios recoja expresamente una cláusula de revisión de tarifas, algo que no ocurre en la mayoría de los casos, según detallaron ayer fuentes del sector. Por tanto, están completamente desprotegidos ante eventuales variaciones en el precio del gasóleo y se ven obligados a absorber todo el coste derivado de estas fluctuaciones.
El planteamiento que trasladó ayer el director general de Transportes, José Miguel Sánchez, al sector pasa por reconocer en una futura Ley de Contratos de Transporte la obligatoriedad de establecer este tipo de cláusulas en todos los contratos que se suscriban para el transporte de mercancías o personas, de forma que las variaciones en la cotización del combustible pasen a ser una variable más del mismo, al estilo de lo que ocurre con los billetes de avión, por ejemplo, que pueden actualizar sus precios si se encarece el queroseno.
Sánchez también se comprometió con el sector, según confirmó a la salida de la reunión de casi tres horas que mantuvo con ellos ayer en el Ministerio de Fomento (y a la que asistió la ministra, Magdalena Álvarez), a defender los intereses del sector en Bruselas. Los transportistas pretenden frenar, o cuando menos suavizar, la subida de impuestos sobre el gasóleo que pretende la UE y evitar un nuevo encarecimiento de los peajes en el continente.
La relación de reivindicaciones que trasladó ayer el sector del transporte por carretera fue mucho más amplia y para estudiarla en detalle Ministerio y CNTC acordaron la apertura inmediata de tres mesas de trabajo que tratarán sobre el régimen sancionador, subvenciones al sector y fomento de la actividad.
La patronal desaconseja al sector que baje los precios
'Bajar precios no es una solución, sería un suicidio para el sector'. El presidente del Comité Nacional del Transporte por Carretera, Ovidio de la Roza, reconoce su temor a que la subida del combustible lleve a algunas empresas a tratar de ganar cuota de mercado no adaptando sus tarifas y ofreciendo sus servicios por debajo de coste. Ayer, por primera vez, lanzó a las empresas del sector un llamamiento explícito para que traten de soportar el ajuste económico y no caigan en la tentación de no trasladar la subida del gasóleo a sus tarifas. Una práctica que preocupa a la patronal y que De la Roza pretende combatir con la complicidad del Gobierno. ¿Cómo? Pues fijando una tarifa mínima de obligado cumplimiento para cada tipo de vehículo, de forma que todo aquel que ofrezca precios más bajos sea sancionado. La medida se estudiará en las mesas de trabajo abiertas por Fomento.